Anteriormente decía que este lugar era un acierto. Ahora, después del verano que se termina, tengo que decir que de no espabilar, se terminará yendo a pique, una pena.
Es muy complicado querer llevar un negocio una sola persona, demasiado bien le va. Es agobiante entrar y ver que... quiere estar a la altura haciendo todo él. Dentro de la cocina, en la barra, en la terraza, sudando a diestro y siniestro. Imposible porque se falla y cada vez en más cosas. Para remate, el hombre quiere ganar y ahorrar y cuando estás dentro no pone el aire con lo cual resulta más penoso aún y diría que algo antihigiénico. Aunque el aire lo suele poner a demanda.
Una pena porque de momento, las mejores cervezas de todo el barrio se podían degustar ahí. Pero el conjunto de desatinos hacen que a mí se me quiten totalmente las ganas de entrar por más que el hombre me caiga bien y queramos ayudar a mantener el negocio a flote.
A veces es mejor ganar algo menos y hacerse de una buena clientela e ir ganando paso a paso hasta conseguir el logro deseado. Incluso algunas veces hay que perder para después ganar. Hay que invertir en personal y no estar dependiente de que un familiar ayude cuando buenamente pueda. Todos tenemos cosas que pagar y a veces cuesta trabajo, pero no podemos escudarnos en eso si queremos mantener un negocio estable.
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