Día 14 de agosto del 2026. Una sucesión de movimientos sísmicos que nos han tenido la tarde y noche muy vivos.
El primer movimiento detectado fue importante pero se soportó sin más. Precisamente comentaba que los terremotos no me dan excesivo miedo, pero claro llego el de la 1 de la madrugada que fue terrible, vi lo terrorífico que resulta cuando comienza un movimiento interminable, aunque se trate sólo de unos segundos, caen cosas ante la impotencia de no poder hacer nada, tan sólo esperar que termine esa pesadilla, y pedir que no vaya a más.
Vienen a la cabeza los terremotos acaecidos últimamente en Venezuela, Colombia o el de Indonesia, del que nos enteramos posteriormente. Esa vivencia tiene que ser indescriptible más aún con pérdidas humanas y tal cantidad de daños materiales y destrucción.
Granada está atravesada por fallas activas que de vez en cuando se dejan sentir más de lo que nos gustaría. Cuando las ondas son más profundas, el llamado terremoto, se nota menos al llegar a la superficie pero cuando ocurre lo contrario la intensidad es muy evidente. Esto es muy interesante, se puede indagar e ilustrar en sitios específicos que darán información y explicaciones más adecuadas.
De cualquier manera espero y confío que no tengamos que soportar más sustos de este tipo. Aún recuerdo aquel verano que fue espantoso con continuos movimientos que tardaron mucho en dejar de notarse, al menos al nivel humano.
Ha sido una noche de recoger, tirar y limpiar un buen destrozo, no a lo grande afortunadamente, pero entre eso y las réplicas la noche ha sido de poco sueño y mucho estrés.
Viendo el lado positivo, por decir algo, hemos tirado y arreglado cosas que de otra forma seguiríamos teniendo... inutilidades de las que cuesta desprenderse, da penita pero lo importante es estar bien.
¡Que no se repita, Dios mío en tus manos estamos!
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