Este lugar en Cijuela lo descubrió mi hija Beatriz, en Google, no llegó a conocerlo. Nos mandó de emisarios a ver que tal el sitio. Tras bastante tiempo intentado dar con el lugar, lo conseguimos, fue complicado. Un pelagartal. Tiene caballos y poco más, en medio de un olivar, cuidado los alérgicos al olivo.
El pasado sábado fuimos a comer, a ver que tal, no había nadie de nadie. Nos comentaron que el día anterior había estado a tope. Es un establo, secadero o similar que ha sido reformado y decorado para uso hostelero. Pone restaurante pero a mi me parece mucho nombre, mejor merendero o comidas caseras más acertado.
El olor al entrar era algo fuerte, habían echado algún producto para las moscas por toda la sala. Fuerte y penetrante aroma, nada apetecible para comer.
Menú que degustamos: choto al ajillo (rico), pisto con huevos, patatas a lo pobre, costillas adobadas, morcilla, lo normal en estos lugares De postres nada, sencillamente no tenía ni fruta. Nos ofrecieron flan industrial, del cual pasamos.
Realmente nada destacable para decir que estaba muy rico o nos invite a volver más adelante. Quizás cuando vengan mis nietas para que vean caballos. De momento, con el calor que se avecina y la ubicación que tiene... no creo que repita. No quiero excederme pero el lugar no merece mucho la pena, está lejos, camino de tierra polvoriento. Y terminaré diciendo que no piensen que es barato, al contrario, ahí si que era restaurante.
P.D. Nos pusieron una tapita de langostinos cocidos, grandes. La única que comí fui yo. ¿langostino cocido?, qué cosas. Unas simples aceitunas aliñadas hubiese estado perfecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario