Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

viernes, 2 de enero de 2015

Restaurante La Huertecilla (Cónchar)

El restaurante La Huertecilla está en Cónchar, pueblo que está en dirección de Granada a la costa granadina. A la altura del pueblo de Dúrcal hay un desvío a la derecha hacia Cónchar y Albuñuelas. Mucha gente ha venido a comer a este sitio y a otros que hay en el mismo pueblo donde se come bastante bien.
Ya había tenido la ocasión de probar el arroz pero con poca fortuna porque se les pasó un poco, pero me centraré en el día de ayer, primer día del año, y muy especial para todos los Manueles, Manolos, Manolitos, Manolillos... Era la onomástica de mi querido Manolo del que he referido en múltiples ocasiones, que forma parte de la familia dado que es amigo íntimo de mi marido desde su juventud,  yo lo conozco de siempre y es el padrino de mi hijo.
Como él tiene amistad con los dueños del negocio, reservó mesa para invitarnos a comer a varios amigos y nos juntamos para degustar una serie de cosas típicas de pueblo como son las manitas de cerdo en salsa, chorizo, morcilla, patatas con asadura, croquetas caseras y arroz caldoso con conejo. Todo estaba bastante bueno, el arroz magnífico de buen sabor y en esta ocasión en su punto. Los postres aceptables pero escasos. En general bastante bien. Para quien se decida a probar, tiene choto, que ayer se había terminado, puchero de hinojos, que seguro será más adelante y seguramente por encargo. Merece la pena probar un fin de semana que haga sol porque el valle es algo fresco en invierno una vez que el sol se oculta. Y por cierto, en el comedor de la planta baja hace bastante frío, a pesar de tener chimenea, es pequeña para el salón tan grande y la gente pasó frío porque algunas señoras no se quitaron el abrigo en toda la comida, nosotros los pies como un témpano, eso lo tienen que mejorar.
Para terminar la jornada se puede dar un agradable paseo por el pueblo para ayudar a la digestión tras una comida algo copiosa, al tiempo que disfrutamos de una visita cultural por el pueblo.
También dispone de casas rurales al final del camino cerca del río para quien guste de la tranquilidad y de hacer buenas caminatas.

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