Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

martes, 13 de noviembre de 2012

Qué impotencia

Vivimos un tiempo de crisis donde se están pasando apuros, personas que vivían bien están pidiendo ayuda para poder comer, donde gente que tenía una casa no puede pagarla y se la quitan, donde no estamos conformes con nuestros políticos ni sus medidas, donde vemos las diferencia salarial de grandes deportistas que ganan sueldos desproporcionados y jóvenes con muchos estudios y preparación que no tienen trabajo o si lo tienen pueden ganar unos 600€, todo esto es un descontrol del que alguna vez he hablado y no quiero seguir porque me enciendo, el tema de hoy es para denunciar un caso que te deja marcado por la impotencia de ver la poca vergüenza que tienen algunas personas y la poca conciencia y sensibilidad hacia los demás, podría entender un hurto por hambre y necesidad, pero por pasarlo bien a costa de trabajadores que intentan salir adelante y mantener su negocio a flote con una lucha diaria de trabajo y esfuerzo no, no y no. Me refiero a 4 chorizos impresentables que se dedican a cenar a todo plan, no un menú, sino con primeros platos, segundos, postres sin escatimar viandas, viendo como son gratamente atendidos y servidos con esfuerzo y agrado, y cuando llega el momento de pagar, en un descuido por cortesía, hacen un simpa, podría entender a unos jóvenes que hacen un simpa de unas cervezas, mal hecho pero podría perdonarlo, cosas de jóvenes, pero hablamos de un dinero importante de una cena en un buen restaurante, esto es imperdonable y mas aún cuando no puedes hacer absolutamente nada más que acordarte de la familia de los jóvenes, que no lo eran tanto, una media de 26 años, y echar alguna maldición que otra, es decir lo que te queda es el pataleo y una impotencia que te lleva a sentirte muy mal, este es el caso de un restaurante del que no voy a dar nombre, pero que puede ocurrir en cualquier otro, además de tiendas o donde estos sinvergüenzas se presenten, porque no creo que estén acostumbrados a pagar mucho, o viven así o se divierten así sin tener en cuenta el daño que ocasionan. Un simpa......, sin palabras me quedé cuando me lo dijeron, espero que tarde o temprano paguen sus fechorías, en los restaurantes van a tener que cobrar antes de servir o cerrar las puertas hasta abonar el débito para evitar estas situaciones, como no tenemos bastante con estos tiempos, encima esto.

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