Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Bahía de la Chucha

El apartamento que tengo en la playa de Carchuna, un lugar conocido como la Chucha (Granada), es donde veraneo o paso algunos días desde hace 22 años. Una zona sumamente tranquila y donde los niños pequeños lo pasan estupendamente, y los padres pueden relajarse y quitar el estrés por lo relajante y tranquilo del entorno. El primero en hacerse notar es el panadero que llega a las 10 de la mañana, hasta entonces sólo se oye alguna paloma merodeando.
En varias ocasiones hemos disfrutado de un bar que terminaba cerrando, al parecer por la escasez de clientela. Durante varios años el local permaneció cerrado y este verano han vuelto a reabrirlo. Es lo único que podemos encontrar en esta urbanización.
Bar Bahía de la Chucha. Un señor de Motril que se ha aventurado a reabrir este negocio familiar, y al parecer no le va mal. Tiene una amplia carta entre lo que podemos encontrar pescado del día y platos elaborados. Habiéndolo visitado 2-3 veces, me pareció aceptable. Pero cuando llega el fin de semana y hay algo más de gente parece que no dan mucho de sí. Hay que esperar bastante y te atienden algo regular. No es suficiente con que la cosa funcione cuando el ambiente es distendido, hay que saber que vienen momentos de prisas y hay que saber responder con eficacia y agrado para que cuando todo vuelva a la normalidad el cliente asiduo siga frecuentándolo y no se desanime.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es el bar huele bastante a fritanga.

Loli Estévez dijo...

El olor a fritanga es común en muchos bares, esto es algo que se debe asumir cuando vas a lugares donde los fritos abundan. Esperemos que los aceites se cambien con cierta asiduidad.