Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

viernes, 3 de marzo de 2017

28 de Febrero, puente

Día de Andalucía, y hacemos puente. Hay quien lo hace porque lo tiene y hay quien tiene que pedirlo para hacerlo.
Conclusión, nos vamos de puente con mi marido y mis cuñados Norberto y Ana. Una magnífica elección. Visita a Chinchón y hospedaje en el Parador.
Antes de llegar pasamos por Aranjuez y visitamos el majestuoso Palacio Real de Aranjuez. Una visita estupenda donde apreciamos lo bien conservadas que están algunas salas y salones, tanto en muebles, tapices, paredes forradas, cortinajes, etc. Cada estancia de color y adornos distintos, conjuntada como a mí me gusta. Unas impresionantes lámparas se dejan ver en cada centro de habitación. Paseo por los jardines y su entorno.
Seguimos ruta hacia nuestro destino que está a poca distancia, primero Villaconejos, tan famosa por sus melones pero de los que no vimos ni rastro de plantación, ¿donde estarán? Destino Chinchón.
Complicado fue llegar al Parador y más aún al parking. Había una fiesta medieval, que tenía copado todo el pueblo.
Directamente a buscar donde comer que ya es la hora. Tarea casi imposible, toda la plaza llena no cabía un gramo más de paja, ni de gente en terrazas y balcones para ello acondicionadas. De buscar mesa, tarea imposible, ni pensarlo, horas de espera. El primer lugar donde hicimos un pequeño hueco, el camarero contestando seco y a duras penas lo que se preguntaba. Ciertamente el personal que atendía, algo parco en palabras y con más malafollá granadina que nosotros, cría fama y... Seguimos bordeando la plaza a ver si hay más suerte, entramos a uno que aún lleno pudimos acomodarnos, "La casa del Pregonero". Pedimos productos típicos del lugar, milagroso, casi todo agotado, el jamón regulín, el queso semicurado pero ellos empeñados que eso era curado, alcachofas podían ser fritas o a la plancha, nunca lo sabremos.
Vamos a rematar en otro sitio que las 16 h, están al caer, por horario tardío dimos en el peor, ¡mientes bellaco! La Tahona, no lo recomiendo. Un camarero cantarín, que todo era estupendo y nos ofreció una típica morcilla plancha que nunca llegó a salir por estar la cocina cerrada, pero sí le dio tiempo a colocarnos una botella de vino del lugar... a palo seco. Para poder pasar el trago pedimos un buen queso manchego curado y nos dio uno bien fresquito, un desatino de sitio, penoso donde los haya. El único objetivo era terminar e irse porque descansaban día y medio, merecido descanso ya lo creo, pero profesionalidad ninguna. Salimos con gran malestar, engañados, estafados y maltrechos tras el viaje.
Ya por la noche la plaza comenzó a recoger enseres del festejo, se habían acabado, y el pueblo se quedó casi desértico. Hay que tener cuidado donde se pisa al visitar dicha plaza porque el suelo es muy irregular y tiene altibajos, montículos y es fácil caer o doblarse el tobillo por lo menos.
Chinchón se ve perfectamente en un día, tiene una plaza preciosa, donde incluso se toreaba, y unos balcones que la bordean y los utilizan a modo de terracitas, por parejas que más no cabe, como si fueses en un tren. Muy típico.
El Parador estupendo, buenas vistas, sitio tranquilo y agradable, pero para desgracia nos quedamos sin probar el famoso "cocido de taba", tiene que ser exquisito dado que la gente de Madrid, reserva expresamente para el fin de semana. Cenamos en el Parador y resultó bastante agradable, rico, rico. El servicio muy correcto. Los desayunos con un bufé muy completo y variado. Nos pusimos finos los dos días.
El segundo día lo pasamos en Toledo donde no había vuelto desde mi viaje de novios. Toledo es muy requetebonito. La Catedral preciosa, vimos todos los rincones, con audífonos para poder disfrutar de una buena explicación al mas mínimo detalle. Tienen tantos cuadros que a veces parecía un museo del Greco, de Goya o de Velázquez.
El almuerzo por los pelos, casi cerrando cocina, rápido pero bien, "Restaurante La Orza" algo piratillas pero creo que acertado, lleno hasta las trancas. No pudimos degustar lo más granado del lugar y nos conformamos con cosas más ligeras, ligeras en cuanto a su finalización en cocina, porque hasta cochinillo comimos, una ración justa, justa pero todo rico. Este lugar se puede encontrar en pleno barrio de la Judería, cerca de la zona más turística, Catedral, Santo Tomé, San Cristóbal. Subiendo hacia el mirador, tendremos una impresionante vista del Alcázar y Puente Alcántara.
Las cuestas allí son importantes, buenas subidas e impresionantes bajadas. Unos dulces toledanos para endulzar el regreso y unos buenos cuchillos jamoneros, con afilado incluido ¡Ya nos falta sólo el jamón! un majestuoso jamón digno de tal cuchillo.
De regreso a Granada, no podíamos pasar por alto Casa Pepe en Despeñaperros, hora perfecta para comer un buen queso, aquí sí que está curado, jamón y caña de lomo. Lleno como no se puede uno imaginar, dentro fuera y por todos sitios. Increíble, cuando de comer bien, ninguna idea política puede con las ganas.

P.D. Por supuesto que probamos el famoso anís de Chinchón, que puede ser dulce, seco, extraseco y seco especial, este último con 74º de graduación.
Un estupendo viaje y en buena compañía. Ahora escribiendo es cuando empiezo a sentir el cansancio y los dolores acumulados y controlados con un pastillaje que hasta me han permitido dormir ¡Esto es lo que hay!

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