Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

jueves, 11 de agosto de 2016

New York City

Me hacía mucha ilusión viajar nuevamente con la familia. En su día fuimos a Londres, cuando mis hijos eran aún adolescentes y para celebrar los 25 años de casados, ¿qué mejor manera que esa?
Desde entonces no había habido ningún vuelo todos juntos. Ciertamente lo que yo quería era Egipto, de toda la vida, desde muy joven, pero las circunstancias me obligaron a cambiar de sueño, y el más atrayente era " La Gran Manzana".
En esta ocasión los niños ya son adultos y tienen voz, voto y preferencias. También había uno más en la familia, María la novia de mi hijo. Total 6 personas para disfrutar de una semana en New York.
El vuelo fue algo pesado y cargado de baches y turbulencias, para los más temerosos de los aviones resultó algo duro, para mí estresante. Vuelo directo de Málaga a New York City. Pensé que los controles serían bastante más agresivos, está claro que cuando solicitas permiso, el "ESTA" para visitar EE.UU. al entrar ya saben quien eres, a qué te dedicas y un exhaustivo relato de la vida de cada uno.
Todo programado en plan familiar desde la recogida en el aeropuerto hasta el Hotel Manhattan Club, en la calle 57 esquina con la 7ª avenida, muy céntrico, bien situado y muy agradable. La habitación con una entrada con una pequeña cocina, salón, donde podíamos desayunar, algunos días tranquilamente en intimidad familiar y el dormitorio con 2 cuartos de baño. Se duerme bien y en camas grandes, aunque creo que las sábanas fueron las mismas todo el tiempo y los últimos días las hacían más regular.
Odio los grandes tours donde te recogen y llevan de un lado a otro en masa. En nuestro caso era un coche grande, con capacidad para 10 personas y en muchos casos íbamos solos o con alguna pareja más.
Harold, el conductor que nos llevó a todas las excursiones, un colombiano que resultó un guía extraordinario, gracioso y simpático, y con un gran conocimiento de todo cuanto explicaba, sería la experiencia de muchos años haciendo lo mismo, pero yo creo que hemos aprendido cosas insólitas gracias a él.
El primer día de llegada, anduvimos visitando la ciudad a groso modo, primera toma de contacto. Encontrarnos en pleno centro un mercadillo de ropa y comida que te hacen en el momento. Pinchos y brochetas de varios tipos de carne puestos en parrillas, bien condimentados y aderezados con lo que quisieras, muy sabrosos. Esa noche, paseo por la 6ª avenida, cayó algo de agua que casi se agradecía por el calor.
Los cambios de temperatura extremadamente bruscos, de la calle donde hacía calor a temperaturas descomunalmente frías en cualquier lugar donde entrases, tienda, supermercado, coche, restaurantes, por los aires acondicionados. Si entras algo mojado por la lluvia, con ese frío, no era raro que alguien se pusiera enfermo.
El restaurante donde cenamos la primera noche, típico americano, "Applebee's" comimos bien, algo caro, pero lo peor fue comer con un frío tremendo, así no se disfruta del sitio ni de la comida. Allí están inmunizados a esos cambios de temperatura y les encantan tener el aire al máximo.
En otra ocasión probamos también un restaurante italiano "Casa Bella" en Little Italy's, donde el camarero colombiano estaba a punto de jubilarse, nos atendió magnífico y nos dijo que venía de visita a Granada, así que le recomendamos algunos sitios. Un restaurante mejicano, "Tacuba" rico pero escaso. Un restaurante griego, muy bueno, etc. y algunas hamburguesas, ricas, en "Shake Shack", "Brend & Honey" y "McDonald's", hasta yo las probé que no soy de carne y menos picada y el típico perrito callejero, también recomendado.
Brend & Honey, en la calle 56 esquina 8ª avenida, es un lugar donde acudimos en más de una ocasión, tanto para desayuno como cena, una especie de buffet donde eliges lo que quieras y pagas al peso, 9$ por libra (algo menos de 1/2 kilo), allí mi marido encontró una cerveza Heineken fría a un precio razonable 3$, muy completo en verduras, pastas, carnes, frutas, etc. Eso sí en la parte de supermercado, las frutas, naranjas, manzanas, plátanos, etc, se venden a 1$ o más la pieza.
"Las cervezas son caras y no muy frías", el primer día ya nos crujieron con una simple cerveza en un bar típico americano, hay que preguntar antes de pedir, está claro.  
Al día siguiente, como era de esperar mi hijo se levantó resfriado y después fueron cayendo el resto. La pequeña con anginas... y de vuelta a Granada le tocó a mi marido que lo pilló bien gordo, casi gripazo, lo que no había tenido en todo el invierno. Yo me estaba resistiendo, cosa rara porque en cuestión de enfermedades no me pierdo una, finalmente yo también estoy bien resfriada.
Volviendo al viaje, el primer día, domingo, fuimos a Woodbury Outlets. Este lugar se encuentra a algo más de 1 hora del centro de Manhattan, hacia el norte. Es una ciudad de tiendas de marca. Todo está rebajado y te hacen descuentos. Para  aquel que guste de marcas, es el sitio ideal. Este día si que nos llovió en grande. Íbamos calados, de hecho algunos tuvimos que estrenar chubasqueros, cortavientos y zapatillas que habíamos comprado, incluso calcetines. Definitivamente fue el remate para empezar los resfriados.
Aquí tienes que echar prácticamente todo el día si quieres ver todo, y si tienes intención de hacer grandes compras. Luego se coge un bus de regreso que hay a distintas horas. Un amigo, que estuvo el pasado año, me recomendó llevar una maleta para no ir cargada de bolsas. Gracias a que le hice caso, en un principio me sentí ridícula pero luego lo agradecí por el simple hecho de no llevar bolsas mojadas como mucha gente.
Los días siguientes teníamos programadas varias visitas con Harold, excursiones y viajes guiados.
  1. Alto y Bajo Mannhattan, casi particular, la familia y dos parejas. Un recorrido con unas estupendas explicaciones donde conoces todo, duración 5 horas. Este tour, finalizaba en Battery Park, donde teníamos reservado un viaje en helicóptero.
  2. Paseo en helicóptero, eran algunos los aprensivos para subir en él, pero teníamos que hacerlo para poder apreciar toda la Isla desde arriba. Fue una experiencia única, tenía mi cosilla al igual que mi hija, aún más, pero no nos arrepentimos de haberlo hecho, magnífico, el helicóptero solo para nosotros. La pena que el día estaba algo nublado y desmereció algo el paisaje, aún así, extraordinarias vistas, inigualables.
  3. Viaje en barco a Staten Island, inicialmente habíamos pensado en coger el ferry a la Estatua de la Libertad y Ellis Island, pero finalmente cogimos el ferry gratuito que va del bajo Manhattan a Staten Island, aproximadamente 25 minutos ida y otros tantos de vuelta, ya que de esta forma conseguíamos igualmente el objetivo de ver Manhattan desde el mar y también la Estatua de la Libertad. Solo permiten acceder a la parte baja de la Estatua y para subir por el interior hay que reservar con más de 6 meses de antelación. Este ferry cruza continuamente, y lo usan las personas que viven allí y trabajan al otro lado, ya que esa zona es más barata para vivir.
  4. Tour de Contrastes, donde visitas los distritos, llamados boroughs: Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island, duración 5 horas.
  5. Viaje a Washington, durante todo el día. Son casi 4 horas para ir y otras tanto a la vuelta. También mereció la pena, ¡Cómo no íbamos a ver la Casa Blanca, el Capitolio y todo el entorno, incluído el cementerio de Arlington! te explican todas las cosas, te dan tiempo para hacer fotos y tiempo libre para comer y ver algún museo, si aún tienes fuerzas. Elegimos el museo del aire que está bastante interesante. Aún llegando casi a las 10 de la noche, se sacan fuerzas para pasar por la ducha y de vuelta a la calle a cenar y un paseíto corto que el día siguiente es duro.  
Manhattan es la zona más conocida, la más turística, donde el bullicio, las prisas, el turista no para de fluir de un lado hacia otro. Edificios grandes, super altos. Times Square con teatros, musicales, espectáculos, él en sí es todo un espectáculo, con multitud de gigantescos anuncios en los edificios, donde mis chicas se hicieron una foto para sus 15 segundos de gloria saliendo en la pantalla gigante del exterior "American Eagle".

Visitamos: Rockefeller Center, Empire State, (si King Kong, había subido, yo también). El problema es que todo está muy enfocado al turismo y en estos edificios te sientes un poco borrego guiado en una larga cola para llegar a los ascensores, dirigiéndote en todo momento, pasando previamente por controles.
Nosotros teníamos una tarjeta "New York Explorer Pass", con 5 actividades donde se supone se evitarían esas largas colas, pero al final hay que hacer cola, inevitable, para canjear tarjeta por billetes o entradas, colas al fin y al cabo.
Las vistas espectaculares, hay que subir sí o sí. Edificios de todo tipo con millones de luces iluminando esa enorme ciudad a tus pies. Aunque nosotros vimos ambos edificios de noche, recomiendo que se vea el Empire de día y el Rock de noche, este es más bajo y se distinguen mejor los edificios.
Central Park, el pulmón mas grande que tiene la ciudad, un parque inmenso, unos 10 km de perímetro. Visitado en dos ocasiones por mi marido e hijo corriendo, la vuelta completa corriendo en 1 hora, las niñas en bicicleta, y yo un trocito andando.
World Trade Central, Wall Street, distrito financiero, Memorial del 11-S, donde no puedes evitar sentir un escalofrío en todo el cuerpo recordando la tragedia de las torres gemelas, inevitable que te salten las lágrimas, se puden observar dos inmensos fosos cuadrados por donde fluye el agua en el lugar que ocuparon las famosas torres. Inolvidable y además celebrábamos el cumpleaños de mi hija en esa fecha.
El Puente de Brooklyn, un precioso puente de casi 2 km de largo con vistas espectaculares, uno de los puentes más famosos del mundo, hay que hacerlo a pie, la mejor forma de verlo totalmente, apreciando las vistas de uno y otro lado. Cuidado con el carril bici que van como las balas. Los souvenirs al final del puente son más caros que en cualquier otro puesto más adentrado en los barrios, lo digo por experiencia.
Staten Island, con la impresionante Estatua de la Libertad, pero que no es tan grande, de hecho se queda pequeña ante tantos rascacielos.
Los distritos de Brooklyn, Queens y el Bronx, con contrastes increíbles, divididos en zonas donde unas son de ricos ricos, y otras lo contrario. Principalmente el Bronx.
El barrio de los Judíos ortodoxos, su principal fuente de riqueza son los diamantes, son muy ricos aunque su apariencia es austera, así como sus costumbres, especialmente familiares, hacia la mujer.
El Little Italy's, que cada vez es más little porque se lo ha ido arrebatando, prácticamente íntegro, el barrio chino, cada vez más expandido. La primera vez que veo chinos ancianos, cantidad de ancianos.
El metro, nos recomendaron cogerlo para poder ver como era, al final lo usamos más de lo que yo hubiese querido (para desplazarnos desde el hotel muy cerca de Central Park, al bajo Manhattan), está algo sucio, por la noche hay unas lindas ratas americanas que campan a sus anchas, otra experiencia para no olvidar. Encontramos un americano que nos ayudó a cambiar de línea porque donde nos dirigíamos se había estropeado y no funcionaba, y hubo un poco de maremagnun allí, todo amabilidad, mi hija Beatriz se defiende muy bien en inglés, pero si te acompañan mejor, que mejor, en general la gente es amable y se presta a ayudar si se le solicita.
Yo, que en su día hablaba inglés, tras más de 35 años sin practicar se olvida bastante, el propósito para el próximo curso laboral, unas clases de inglés. En España es obligatorio saber inglés en muchos trabajos, pero allí al parecer no, como hoteles y restaurantes. Que es inglés y te aguantas, cuando el español es uno de los idiomas más hablado. Te entiendes gracias a que siempre hay un hispanoparlante en cualquier sitio.
Paseos por la 5ª, 6ª y 7ª avenidas, especialmente la 5ª donde están todas las grandes marcas de moda y de servicios, en la 5ª avenida se encuentra la iglesia de San Patricio, rodeada de rascacielos  por todos los sitios.
Hemos visto museos como el de Historia Natural, bastante grande, y el Jardín Botánico, un recinto lleno de paz y armonía, muy bonito. Mi pequeña estaba muy interesada en ver ese lugar, más de 2000 cerezos, toda clase de plantas, lagos, bonsáis, etc. tras el ajetreo de no parar, esto nos relajó un poco.
Creo que el viaje ha sido de lo más completo, ¿nos han quedado cosas por ver?  miles, sin lugar a dudas. Pero una semana que ha estado muy bien aprovechada. Cansados y con el objetivo cumplido.
Yo pensé que no podría caminar tanto a diario, eso sí, con cremas para las piernas, antiinflamatorios etc. pero una campeona, ahora me sorprendo de haberlo conseguido.
Los vuelos de llegada y salida sin retraso, que esto es casi milagroso en estas fechas.
Los americanos, tienen cosas muy buenas que deberíamos copiar, por ejemplo, no hay robos en una ciudad tan grande, me refiero a carteristas, puedes ir tranquilamente con el bolso abierto y no te tocan, son amables y respetuosos, mayoritariamente, aunque en algunos sitios hay gente para mandarla a tomar... pero como en cualquier lugar. Luego tienen otras cosas que para ellos.
Creo que lo que menos hemos visto son el típico americano/a, rubios, altos, ojos azules... lo que más, hispanos, afroamericanos, chinos, etc.
El tiempo caluroso, nublado, con lluvia, más fresco, más calor, con sol, una ciudad de contrastes hasta en el tiempo.
Cuando vea cualquier película donde salga esta ciudad, sentiré que yo formo parte de ella, que conozco ese lugar y me acordaré lo que he vivido, y aún tengo que terminar de asimilar.
Con la familia, algún que otro choque, nada importante, es normal entre adultos que cada uno quiera una cosa u opine de forma diferente. Yo como su madre, quiero que todos estén bien pero algunas veces pierdo el control y los nervios, como todos nos queremos son unos segundos que pasan rápido y vuelta a la vida neoyorquina a disfrutar de todo cuanto podamos.
Mi marido y yo regresamos antes y el resto alquiló un coche para seguir un recorrido (4 días más), por las Cataratas del Niágara, Toronto... y regreso a Nueva York a coger el avión de regreso a España.
Ya estamos todos en casita.
Terminado, el viaje inolvidable, mi deseo cumplido y agradecida a todos por haberme ayudado a conseguirlo. Os quiero mucho, mucho, mucho, gracias.
No se si alguna vez volveré, de momento con esto ha sido suficiente ¡Como en casa...!, de vuelta a la dieta mediterránea, las cervezas frías, pescaíto....
Ahora a descansar y recuperarnos en la playita. Con nuestro Cuco, nuestro perro, que hemos tenido que dejar para que nos lo cuiden y hemos echado de menos. Y una vez que terminemos de quitarnos el resfriado de encima.
¡Viajar enriquece, las experiencias únicas! El próximo cuando mi marido y yo nos jubilemos. En familia, todos, sólos o quizas con algún nieto, ya se verá y donde.
Aunque mi marido dice que primero vamos a recorrer todos los Paradores Nacionales que hay en España antes de volver a salir. Lo pasó mal en el avión, como otros más, el sacrificio ha sido importante.  

P.D.1. Seguro que entre Paradores podremos meter algún viajecito más corto en avión y nos recuperamos económicamente que esto ha sido...
Con la experiencia que tenemos ahora, si organizamos el viaje nosotros, nos hubiesemos ahorrado bastante, pero me daba miedo ir tan lejos y que algo fallase. Mi pequeña que está acostumbrada a viajar mucho me lo dijo pero preferí obviarlo, al menos en esta ocasión. Dinero gastado y bien empleado.
P.D.2. Lo mejor es pagar con tarjeta bancaria y llevar los menos dólares posibles.
P.D.3. La bandera de EE.UU. se ve por todos sitios, es mostrar el orgullo de ser americano.
P.D.4. Atención a los precios en cualquier establecimiento, no llevan incluidos los impuestos, que se añaden al pagar (10% del importe) y en los restaurantes, además hay que añadir otro 20% más de propina.

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