Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

viernes, 3 de junio de 2016

Visitando Almería

Me alegra decir que últimamente estoy visitando ciudades de Andalucía, ciudades que había estado cuando era joven o muy niña y me agrada volver a ellas al cabo de los muchos años. Concretamente, en Almería no iba desde que mi novio estuvo haciendo parte del campamento militar, hace bastante tiempo de eso.
Aprovechando un fin de semana, estuvimos con mis cuñados dando una vueltecilla. Justo para comprobar el gran cambio de esta ciudad, nada que ver con los lejanos recuerdos que tenía. Como cualquier ciudad de España, de Andalucía, muy linda, merece la pena visitarla.
La catedral monumental, coincidiendo con el patrón de la capital, San Indalecio, había coro y misa especial. Fuera podíamos disfrutar de la feria del libro y de espectáculos y entretenimientos para los más pequeños. La Alcazaba, El Cable Inglés (cargadero de mineral de las minas de Alquife), el puerto, las ramblas, el mercado central, muy limpio y bien organizado con alimentos dignos de ser comprados, lástima que estuviésemos de paso.
Los tapeos, como en cualquier ciudad, buenos si das con el sitio adecuado. Íbamos con ciertas recomendaciones y por tanto acertamos, incluso en un restaurante que casualmente pasábamos por la puerta y decidimos entrar al ver los ricos jamones que colgaban del techo, un atino.
El tiempo acompañó pero justo para hacer la tournée de forma cómoda. Tras la semana que habíamos pasados de agua y frío, este era el primer día en que el sol salía tímidamente, por tanto de playa, nada.
El hotel Nuevo Torreluz de 4 estrellas pero sin ningún lujo, habitaciones cada vez más pequeñas al igual que el baño. Un bufé libre para el desayuno, que no estaba mal y meritorio decir que estaba céntrico.
Sí pudimos dar un buen paseo, en coche, por Roquetas, Almerimar, etc. Una buena cantidad de hoteles y apartamentos turísticos a lo largo de todo el paseo. En verano debe haber una población extrema si todo eso está habitado. Terminamos el paseo a la hora del almuerzo en un chiringuito en Balanegra, recomendado, pero en esta ocasión con poco acierto. La mayor parte del pescado era semi refrigerado por lo menos. Triste ver que en una zona costera, carecen de un material excelente de primera calidad como debería haber sido.
En general, buen recuerdo, breve pero con lagunas pendientes para volver pronto.

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