Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Visitamos Sevilla

Son muchas las veces que he estado en esta preciosa ciudad. Me gusta andar por sus calles, sus puentes por ese maravilloso Guadalquivir, ver la torre del Oro, la majestuosa Catedral de Santa María, el Real Alcázar, la Giralda, el grandioso parque de María Luisa, etc. y terminar esos largos recorridos haciendo alto en bares y restaurantes donde se puede comer gran diversidad de preparados y los maravillosos y extraordinarios jamones. Como siempre, prefiero centrarme en la gastronomía ya que museos e historia podemos verlos y guiarlos a nuestro aire. En esta ocasión he venido completamente asombrada de ver la cantidad de jamones que hay en cualquier sitio por pequeño que sea.
El jamón ibérico es pieza clave en cualquier sitio donde vayas, y raro es que no esté rico en todos, quizás unos de más calidad que otros pero todos excelentes. Parece el culto al jamón desde que uno se levanta con una tostada con jamón y el cafelito. A veces me pregunto si puede haber tantos cerdos negros que den tantísimos jamones... 
Si en cualquier rincón de España nos gusta disfrutar de una cerveza, vino y una tapita, Sevilla creo que es de la que más. Los bares están llenos, se hacen colas para acceder a su interior y ocupar mesa, menos mal que tanto yo como mis acompañantes somos de barra, que aun así están totalmente llenas y cuesta hacerse hueco para pedir una rica tapa, que se paga, pero se elige a sabiendas que aciertas en la elección. Hay multitud de sitios que se pueden visitar y hacer un peregrinaje por los más populares en el centro. Como mi hija, Beatriz, es asidua de la ciudad y nuevamente este año reside allí, en el barrio que tanto le gusta "Los Remedios", nos enseñó varios lugares de moda por la zona centro y pondré un ejemplo como es la "Bodeguita Romero", donde la tapa típica es el montadito de pringá y la tortilla al whisky, ambas sorprendentemente acertadas, muy ricas. Tabernas de estilo antiguo donde se puede comer un rico jamón, queso, con un estupendo embutido como "El Rinconcillo", la más antigua de Sevilla, o una lata de mejillones o un cocido como en la "Taberna Cateca".
Como se suele decir, en la variedad está el gusto. Un restaurante donde pedir marisco o pescaíto frito es de lo más corriente, al igual que ver como hacen el bacalao al pilpil en una máquina especial que se encarga de mover continuamente en vaivén para engranar la salsa, como en el restaurante "2 de Mayo", lo que mi marido hace con un par de horas de movimiento de brazos, eso sí, consigue un espectacular bacalao, que probamos cada 8 o 10 años, es lo único que hace en cocina pero merece la pena la tardanza. Por último diré el restaurante "Miguel Ángel", donde hemos acudido casi siempre que hemos visitado la ciudad, justo al lado del hotel Ayre de Sevilla, cerca de la estación del Ave, donde hay unas chuletillas de cordero fantásticas, un pescado fresco para plancha magnífico y un jamón de Joselito insuperable, por más que comas jamón nunca te cansas, cierto.
Merece la pena visitar esta ciudad, sus maravillas y su arte culinario. Sin duda que volveré muy pronto.
No olvidemos que aquí la cerveza es más baratica pero las tapas se pagan, a diferencia de otros sitios donde la tapa va incluida en la cerveza que es más cara, y que unas veces se acierta y otras no.

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