Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

viernes, 15 de mayo de 2015

Vamos de compras

El pasado sábado asistí a la boda de la hija de una amiga. Para dicho evento anduve buscando ropa que me gustase. Ardua tarea la mía porque disponiendo de poco tiempo para ello, no quería nada de boda boda, nada de bodorrio y nada excesivamente simplón. Teniendo disponible abrigo, falda, bolso y zapatos, necesitaba una bonita camisa de vestir para poder terminar de comprar los complementos necesarios a todo al conjunto. Me vi obligada a salir alguna que otra tarde buscando en cualquier tipo de tienda, más cara, más barata, de copetín, más de copetán...
Lo que quiero decir es que viéndome obligada a salir del trabajo en la tarde de los lunes, que es cuando me quedo gracias al nuevo horario laboral, decidí seguir probando fortuna de regreso a casa a ver si daba con lo que yo quería. Estando levantada desde las 6.30 a.m, echando una buena jornada laboral seguida, mi aspecto no sería el más óptimo, pero tampoco soy yo persona que se descuide en su aspecto, estoy segura de ir vestida aceptablemente, peinada y con el lápiz labial a discreción.
De lo que se trata es de decir que hubo algunas tiendas en las que el trato no fue el idóneo. Me sentí como "pretty woman" antes de que le diesen la tarjeta para gastar a destajo. En unos sitios como Teria Yabar, en la calle Puentezuelas, pasaron de mí no prestándome atención, la dependienta hablaba en su WhatsApp y ni me dijo adiós cuando decidí salir de allí. En Aracne casi se ponían delante de la ropa para que no tocase nada, me recordaron a mi frutero que no quiere que le toquen el género para no estropearlo. Y así en muchos sitios donde parece que entras en tiendas de lo más, donde se sienten como diosas en lugar de como dependientas de toda la vida. Llamémosle como queramos, pero los humos que tienen ahora según que sitios, parecen que vas a pedir y no a comprar y que ellas son las más listas, las más glamurosas, adineradas, las más... dependientas. Que no es menospreciar un trabajo, pero tampoco hay que pasarse.
Al final y en los últimos días, me compré una camisola en El Corte Inglés, de las que usan las ricachonas para ir la la playa en Marbella, por ejemplo. Y creo que no quedó muy mal, ya veréis... De lo que sí estoy segura es de no repetir visita, al menos en las tiendas mencionadas, y alguna otra, para nada. En otras tiendas, las chicas amables e intentando ayudar, que al fin y al cabo es su trabajo.
Y eso que tengo otra boda en Julio a ver qué compro y dónde.

No hay comentarios: