Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

miércoles, 16 de julio de 2014

Inspector médico ¡qué miedo!

Hace algún tiempo que tenía ganas de escribir acerca de este tema y creo que es un buen momento para ello. Empezaré diciendo que el abuso de muchos años nos ha podido llevar a este punto. Antes las bajas se daban con mucha alegría y uno se ausentaba a la primera molestia. La situación ha cambiado y mucho, pasando al extremo opuesto. Ahora estás forzado a aguantar situaciones drásticas, aunque te duela, primero porque te afecta el bolsillo y segundo porque hay unos guardianes que no te permiten estar de baja ni un día más de lo que sus carpetas y escritos de protocolo les dice.
Como en cualquier trabajo hay de todo, mejores y peores cumplidores y amantes de su labor y su obligación es ver que todo es correcto. Pero cuando te toca el ..., ese, concretamente es penoso la forma de realizar su trabajo, parece que la persona es lo menos importante. Hablo por mí y por muchos, muchos compañeros que estando de baja son citados en la inspección médica para hacer un seguimiento, cosa que me parece muy loable porque están para eso, cumplir con su obligación. Aunque como su nombre indica si son inspectores deberían inspeccionar. El problema radica cuando algunos piensan y anteponen su criterio y sus prioridades a las del enfermo, sin más. Confunden su obligación y trabajo con el poder y autoridad.
Bastante tiene uno con estar en unas condiciones poco óptimas, para encima tener que pasar por un despacho donde simplemente viendo la cara que tienes, como entras, te sientas y hablas, ya saben perfectamente como estás. Apenas sin mirar o mirando con mucha superioridad, porque son sumamente importantes, ellos deciden lo que van a hacer contigo, estás en sus manos, debe ser maravilloso sentirse tan importante. Cada persona es un mundo y dependiendo de como sea cada uno su comportamiento en cada momento y situación va a ser distinta, por lo que no se puede pretender que todos actúen en la misma línea.
Los protocolos son para los trabajos y no para actuaciones con un ser humano. La pena es ver que no le importa un pimiento, nada que no sea dar altas a diestro y siniestro, sobre todo en determinadas épocas, por ejemplo ahora que no quieren irse de vacaciones con mucha gente de baja, también radica ahí una parte importante de la productividad, a más personal de baja menos objetivos cumplidos, así que a trabajar que es lo importante, el enfermo ya se curará más adelante, y si se fastidia de paso el servicio y los compañeros de ese enfermo, tampoco es tan importante.
Eso sí, considerados, lo son, tienen el detalle de darte la libertad de si quieres denunciar o poner un recurso, que lo hagas, en tu libertad está. Qué prepotencia.
Desde el primer momento piensan que ellos se las saben todas y que no los vas a engañar de ninguna de las maneras, sea cual sea la especialidad que tengan en medicina, deben ser especialistas en psicología y videncia. Y encima enseñan a becarios para que vean el aberrante trato que hay que tener para que nadie los engañe ni les tome el pelo, pero el usuario se va con cara de lelo encima de jodido, bien apaleado y convencido de que está magníficamente para trabajar, unas pastillas por aquí, unos masajes por allí, y a cumplir como puedas con el horario laboral.
Si tienes la tensión super alta te tomas una pastilla e intentas no alterarte, si tienes problemas de movilidad vas con muletas y con cuidado de no lastimarte en el trayecto, si tienes ansiedad te tomas unas pastillas y te relajas en tu trabajo, si te ha dado un infarto, ya han pasado dos meses y estás estupendo, si te han operado de algo, el protocolo dice que estás listo para la vida laboral con creces, te tienes que incorporar, no importa que cada persona sea un mundo y sus enfermedades parecidas pero no iguales, bueno podría seguir infinitamente porque mi indignación es mucha, ¿dónde está la calidad de vida? ¿donde está más vale prevenir? ¿donde está la salud laboral? Todo teoría, cursos y puestos de trabajo para unos y otros, la realidad muy diferente.
Casi percibes que se cachondean de uno porque a ellos no haya quien se la pegue. Ahora eso sí, como en todos los sitios, si tienes amistad, familiaridad, conocimiento con alguna persona importante la cosa cambia, las bajas se prolongan indefinidamente e incluso llegan las precoces jubilaciones con el 100 x 100 del sueldo por motivos, que te preguntas ¿cómo es posible? si yo estoy bastante peor y con más cosas y sigo aquí. No, no vamos a cambiar, unos se lucran y otros se joden, siempre igual.
Aunque debo reconocer que también hay inspectores que cumplen con su trabajo de forma justa, legal y humanitaria. Este es el sentir mío y de muchos compañeros que pasan a diario por la inspección. concretamente la del SAS.

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