Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

martes, 11 de marzo de 2014

Crujiente de salmón















Dificultad: fácil

Ingredientes
  • Unas tiras de piel de salmón
  • aceite de girasol

Elaboración
La piel del salmón deberá estar bien descamada y partida en trozos. Ponemos un cacharro no muy grande con abundante aceite para freír la piel. Es tan simple como calentar el aceite y cuando esté en su punto, echamos los trozos de piel que se harán rápidamente y le daremos un color dorado-tostado para que quede bien crujiente. Se sacan y se dejan escurrir en papel del cocina para quitar el excedente de aceite. Se pueden tomar tal cual como aperitivo o para acompañar algún plato, principalmente de pescado.
Yo he utilizado el que colocan con el salmón ahumado en la base del paquete para que aporte un sabor y aroma más rico. Lo que sí debe estar es crujiente por si queda alguna escama que se tueste y se pueda masticar sin problemas, porque podríamos atragantarnos con alguna. Es parecido a las cortezas de cerdo pero en la variante de pescado.

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