Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

miércoles, 22 de enero de 2014

Croquetas sin pan rallado















Dificultad: fácil

Ingredientes  para unas 20 uds.
  • un trozo de pechuga de pollo desmenuzada y unos tacos pequeños de jamón, (si usamos la carne y el jamón de haber hecho cocido mejor, tendrá más sabor)
  • 3 cucharadas de harina de maíz, (puede ser maizena) y 3 cucharadas de harina de trigo
  • 5 cucharadas de aceite de oliva v.e.
  • 1 cebolleta rallada
  • pizca de sal, pimienta blanca molida (opcional) y un toque de nuez moscada
  • 5 cucharadas de caldo, si nos queda del cocido o de alguna sopa, (o sustituimos esta cantidad también por leche)
  • 1 vaso de leche  
  • un plato con bastante harina para emborrizar
  • aceite abundante para freír

Elaboración
Ponemos una olla baja y ancha o sartén de similares características y echamos el aceite que se vaya calentando unos segundos. Añadimos la cebolleta rallada y damos unas vueltas con fuego bajo porque se hará muy rápido al estar tan menuda. Una vez se ha pochado y está transparente, se agregan las harinas y damos unas vueltas para que absorban el aceite al tiempo que se tuesten un poco. Se va añadiendo el líquido poco a poco, caldo-leche, y se mueve hasta conseguir que se integre y no se formen grumos. Añadimos sal, pimienta, nuez moscada y volvemos a mezclar todo. Pasado unos 5 minutos y viendo que se empieza a despegar la masa de las paredes del recipiente, se agrega el relleno, carne-jamón y mezclamos para que se reparta bien. Dejaremos unos minutos que la masa tome el sabor de los ingredientes y queden adheridos a la bechamel. Cuando se despega bien de las paredes estará lista para echar en un recipiente bajo y ancho, y dejar que repose al tiempo que se enfría totalmente.
Pasadas un par de horas, puede ser menos o de un día para otro, elaboramos las croquetas del tamaño que nos convenga. Una vez dada la forma se van pasando por harina y se fríen hasta obtener un color dorado por todos lados, a medida que vamos friéndolas, se van sacando del aceite y colocando en un plato con papel de cocina para que absorban el exceso de aceite, pasados unos segundos se colocan en otro plato o fuente donde las vamos a servir.
La base de este plato es siempre la misma, se pueden modificar harinas y caldos así como los rellenos que pueden ser de cualquier cosa, todo siempre a nuestro gusto.
La diferencia de estas croquetas está exclusivamente en el emborrizado, pasadas sólo por harina y fritas. No llevan huevo ni pan rallado. Hay que tratarlas con mimo para que no se rompan ya que la envoltura es muy suave, pero quedan muy bien.
Esta fórmula me la dijo mi cuñada Ana, ella las hace solo con leche y las pasa por harina ¡Muy bien!

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