Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Castañas glaseadas















Dificultad media

Ingredientes
  • 500 gr de castañas 
  • 1 vaso de agua
  • 3/4 de vaso de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 1 diente de clavo

Elaboración
Quitamos la piel dura de las castañas con un cuchillo y las metemos en una olla con agua dejando cocer unos 5 minutos, retiramos del fuego y procedemos a quitar la piel amarga que las recubre, hay que ir sacando de una en una porque si se enfría volverá a quedar la piel pegada y costará mucho trabajo quitarla, es un proceso laborioso porque requiere mucho cuidado para que no se rompa y se desprenda toda la piel incluida la que se entremete en los huecos. Ponemos un cacharro con el agua y todos los ingredientes, (excepto las castañas en este primer paso), y dejamos que cueza 8-10 minutos, retiramos del fuego y dejamos enfriar este líquido, introducimos las castañas y ponemos al fuego dejando 5 minutos desde que empieza la ebullición, bajando un poco el fuego durante esos 5 minutos, volvemos a retirar del fuego y dejamos que enfríe para repetir la operación de 3 a 5 veces más, para que el almíbar vaya quedando impregnado en cada castaña a medida que se quedan tiernas por dentro, terminado este proceso, dejaremos escurrir en una rejilla el excedente de almíbar y cuando estén secas y frías las vamos a envolver en papel, (podemos usar el de horno cortando trocitos), a modo de caramelo y guardamos en un tarro para que no se resequen pero debemos gastar pronto, o en almíbar a modo de conserva, si queremos que nos duren más tiempo.
Es un trabajo que requiere tiempo y paciencia, pero el resultado merece la pena y es una forma muy deliciosa de comer castañas.

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