Quería hacer un recetario para mis hijos, que pudiesen ver y hacer las comidas que han conocido desde siempre, pero me animaron a hacerlo en un blog donde no solo ellos pudieran tener acceso. No cocino sólo porque hay que comer sino porque me gusta y disfruto haciéndolo. Quiero que mi cocina sea la más sana posible, basada en la dieta mediterránea. Siempre estoy abierta a cualquier innovación, propuesta o consejo. Además aprovecho este blog para hablar de otros temas del día a día.

martes, 15 de marzo de 2011

Almejas salteadas














Dificultad: fácil

Ingredientes para 2 personas
  • 1/2 kg. de almejas. Pueden ser las que más nos gusten: chirlas, de carril, coquinas, etc.
  • 3 dientes de ajo
  • perejil
  • pizca de sal
  • 1/2 vaso de aceite (de agua)
  • 1 guindilla
  • 1 vaso de buen vino jerez o similar (vaso de los de vino)

Elaboración:

Ponemos las almejas con agua y sal para que suelten la tierra, mientras, en una sartén ponemos el aceite y los ajos laminados para que se doren, (cuidado no se quemen). Lavamos las almejas y las escurrimos bien, las ponemos en el fuego con cuidado que no salten si el aceite está muy fuerte, mejor retirar un poco del fuego y agregarlas con cuidado, volvemos a poner la sartén en el fuego, les añadimos una pizca de sal, casi nada, ya que las almejas tienen su sal natural, añadimos la guindilla y el vino, moviendo para que todo quede impregnado, se espolvorean con perejil picado, y, yo, voy sacando las almejas a medida que se van abriendo para que estén en su punto y no se pasen ya que todas no lo hacen al mismo tiempo. Claro que estoy hablando de poca cantidad, si hacemos para 10 personas la cosa cambia.
Este plato es bajo en calorías, y aporta hierro, calcio, proteínas y minerales. El problema viene cuando cogemos el pan para mojar la salsa, que está exquisita y a mí es lo que me pierde, pero qué es la vida sin estos pequeños placeres, y tan poco hablamos de muchas calorías por un par de sopillas.
Podemos hacer otra pequeña variante que es añadiendo una cebolla partida en juliana y pochándola junto con el ajo, que también queda estupenda y más completa.
Así aprovecharemos que la cebolla cocinada absorbe el colesterol que llamamos malo, LDL, y de paso nos sirve para evitar el estreñimiento además de ser diurética entre otras cosas.

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